Para.

Ya está. Déjalo estar.

No estás cansada de aferrarte a verdades innegables que parecen cambiar casi a diario?  Lo que un día tienes claro que es blanco, va y se vuelve negro. Y tú te quedas como un niño que ha perdido a su mamá en el supermercado, mirando hacia arriba con expresión perpleja.

A lo mejor, lo que debes es dejar de tomarte la vida tan en serio.

Cuestiónate todo lo que creas saber sobre ti. Solo así podrás avanzar.

 

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