Después de ti (II)

(…) Me quedé a solas con mis sueños. Tuve que mimarlos, explicarles historias, dedicarme a ellos para que empezaran a hacerme caso. Habían sido cerca de dos años en los que los había dejado en segundo plano. Lo cierto es que me olvié de mi. Me centré tanto en nuestro amor durante cuatro años, que olvidé que lo único que tendría para siempre era a mi misma.

Llegué a la conclusión de que yo no sabía asumir que las personas no eran eternas, que la vida eran etapas. No supe convertirme en una anécdota que les contarías a los demás. Yo no quería volverme un recuerdo (ni quiero).

A día de hoy aún no he aprendido a despedirme de las personas.

Con los ojos vidriosos, me puse a barrer la despensa.

 Fue imposible contener el llanto cuando encontré una vieja foto. Yo sabía que tu, en tu despensa, las habías tirado todas y eso me dolía más. No querías ni recordarme.. Yo quería guardar algo que me recordara que fuimos reales. La guardé lejos, para no verla, pero para poder volver a ella cuando todo estuviera calmado.

Salí a la calle a buscar nuevos objetos con los que llenar de nuevo mis estantes. Ocurrió algo que no esperaba.. Todo lo que veía me recordaba a ti. Parecía que el mundo entero me estuviera dando señales. Las canciones de la radio, los anuncios en las paradas de autobús,  las personas que me preguntaban por ti, los balcones llenos de flores.. 

Todo parecía decirme “No lo vas a olvidar, no te empeñes”. Yo misma lo sabía. Yo no quería olvidarte, yo no quería pasar página. Yo no quería volver a como estábamos, yo quería salir de esa situación los dos juntos.  Como las parejas que llevan toda la vida juntos. Ese era otro de mis problemas, plantearme las relaciones así. No buscar personas por etapas, buscar un compañero de vida, alguien con compartir mi despensa. (…)

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Después de ti (I)

​Bajé a la despensa cuando todos dormían, procurando no hacer ningún ruido que pudiera despertarles.

Me dispuse a hacer inventario de todo lo que quedaba en mi después de ti.

Al llegar, la bombilla no funcionaba y a oscuras todos los estantes se veían llenos de sombras. Bajé a la mañana siguiente, después de un sueño perturbador.

Cuando me encontraba frente a la puerta, suspiré y me detuve un segundo. Estaba preparada para asumir lo que fuera que me encontrase? Cuando abriera la puerta podía ser que no encontrara nada, que todo estuviera malo, o quien sabe.. Aparté la mano del pomo, con un gesto rápido.

No, no estaba preparada. 

Volví a subir las escaleras corriendo, como quien huye de un monstruo en una pesadilla que parece muy real. Me distraje forzadamente ocupando mi tiempo en mil cosas, evadí el momento todo lo que pude y más. Me abstraía pensando en que te arrepentirías y que volverías, que no hacia falta que mirara en la despensa, que tu volverías con la compra hecha. 

Pasaron los días y no fue así. 

Me armé de valor y bajé. Esta vez ni si quiera me detuve antes de abrir la puerta, pero lo hice con los ojos cerrados. 

La primera sensación que me llegó fue un olor raro, como de cerrado. Abrí la pequeña ventanilla de inmediato tapándome la nariz. Cuando abrí los ojos vi que todo lo que había en los estantes estaba lleno de polvo. La despensa era más grande de lo que recordaba por lo que tuve que tomármelo con calma. Empecé por las filas de abajo. En ellas se encontraban las conservas olvidadas que no cojía por no agacharme. Eran mis miedos. Miré las fechas de caducidad y decidí tirarlos pues todos estaban malos, ya compraría de nuevos.

En las filas del medio estaban nuestros proyectos y sueños (más a mano que los mios propios, que estaban en las filas de arriba y últimamente casi ni los miraba)

Los inspeccioné uno a uno.. Esperando encontrar alguno que no estuviera malo, que aun pudiera aprovechar, fue en vano. Fui a por una bolsa enorme y los tiré. No sin antes recrearme en cada uno, como queriendo sufrir un poco más. Después de esto, me senté en el suelo y observé la despensa. Lo cierto es que sin ti se veía muy vacía.. Volví a por la bolsa de nuestros proyectos y saqué un par de botecitos, los que hacía menos que habían caducado, pensé que no pasaría nada, que se podrían aprovechar.. Los coloque con sumo cuidado. Me alejé y observé la estantería como si fuera un crítico de arte. Negué con la cabeza y de un golpe los tiré al suelo. Eso no tenía que estar ahí, tenía que tirarlos. Rompí a llorar. La despensa se veía muy vacía si los quitaba pero no podía guardar algo en mal estado. Tras varios incidentes, llegue a los estantes de arriba, mis sueños. Esos todos estaban bien. Intenté abrir un par de latas, pero se me resistían. Como si estuvieran enfadadas conmigo y me dijeran “ya claro, ahora vienes.”  (…)

Cuando el amor no es suficiente. Cap.3.

Vive, ama y se feliz

El “Titotatito” que avisaba de que había recibido un mensaje de Whatsapp, se escuchó desde la cocina. Elisa corrió hacia el salón como si aquel mensaje fuese una llamada que esta apunto de cortarse. A mitad del pasillo, su chancla izquierda decidió no continuar y se quedó atrás haciendo que estuviera apunto de estrellarse con el marco de la puerta y logrando que cayera al suelo.

“Vodafone informa: Este verano el doble de megas…”

¡El doble de mierdas! Porque todo es una puta mierda. ¿Por qué no me escribes joder?-gritó desesperada tumbada en el suelo del salón.

Imaginaba qué estaba haciendo Carlos, sin saber que él, no soportaba la idea de no hablar con ella o de no escribirle pero haciendo de tripas corazón e intentando no morir en el intento, hacía todo lo posible por mantenerse alejado del móvil para no caer en la tentación. Temía hacerle daño…

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Ya mañana será otro dia

Hoy es uno de esos días en que me quedaría con la cara hundida en la almohada toda la tarde.
Me tumbaría a desahogarme, a soltarlo todo, a quitarme esta angustía que no se me va de la barriga..
Vaciar todas las lagrimas que tengo en los ojos como un grupo de personas esperando desesperadas para entrar a las rebajas.
Y la verdad es que son nervios e incertidumbre.
Solo te vas 6 meses y nos iremos viendo. No es una gran tristeza, ni una pérdida.
Pero no sé explicarlo. Es uno de esos días que sientes que no van a mejorar hagas lo que hagas, que ya mañana será otro dia.

 
      Te voy a echar de menos.

En un quiero y no puedo

La noche caía y un cielo negro lleno de temores se cernía sobre mí.

No es que me diera miedo la noche por su oscuridad abrumadora. Me daba miedo por lo que ella traía consigo. La noche y la soledad solía hacerme tener encuentros conmigo misma y eso aveces me asustaba, aunque otras muchas lo buscaba.

Hoy me asustaba.

Me sentía llena de emociones y no quería pararme a observarlas. Me sentía frustrada, difusa, abstraída, quejica, inmóvil..

Tenía tanto en la cabeza y tan poca actitud de conseguirlo..

Tenía tanta determinación de cambio y tanto miedo a hacerlo..

Qué difícil era vivir así!

Me sentía un ser inerte entre conversaciones vacías.. No estaba en sintonía con mi entorno, no encajaba. Y no sabía buscar donde encajar. Ni si quiera sabía si tenía de verdad que buscarlo o dejar a la vida seguir su curso.

Vivía en mi bloqueo.

En cierta manera, me acostumbré a la frustración y al miedo y los hice parte de mí. Ahora los quería fuera.. pero no es fácil deshacerse de las cosas que llevan mucho tiempo contigo.

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